Finde libre

Estándar

Es curioso, me encanta estar solo en casa.

Me paso meses y meses para tener un fin de semana de soledad y “libertad doméstica” en mi domicilio, sin nadie alrededor mío, disfrutando de esos gustosos “me levanto cuando me dé la gana, como lo que me dé la gana, salgo y entro cuando me dé la gana”, etcétera; que parecen que te dan esa “libertad” siempre ansiada para quedar con esa gente que no sueles quedar y hacer esas cosas que no sueles hacer, como ponerte en la cama sin hacer nada, poner tu música favorita y leer un buen libro que en algún momento dejaste abandonado mientras piensas qué te apetece almorzar ese día.

Claro, decir esto podría ser encantador. La cuestión es que eso ya suelo hacerlo a diario.

¿Entonces qué es lo que tanto añoro de esta “soledad doméstica” que tan desesperado parezco buscar? Es simple: inspiración.

Cuando me encuentro solo en casa puedo concentrarme en pensar solamente en mí, interiorizar y ponerme a escribir, a improvisar en el piano y a comenzar cientos de proyectos descabellados que desde antes de empezar ya sé que nunca terminaré por falta de tiempo, competencias cognitivas y otros ademanes como presupuesto, faltas de material, y desgana las más veces.

Soy una persona simplemente compleja. Un brainstorming en formato humano, mente explosiva que siempre está atormentada pensando cosas aleatorias muchas veces sin ningún tipo de relación ni posible nexo entre ellas pero que todas me producen la misma sensación: plenitud, grandeza, pura libertad, felicidad plena, autosatisfacción; como si fuese un inmenso orgasmo mental, una especie de nirvana en la simpleza de mi interior.

Es curioso, nnunca se lo he dicho a nadie. Absolutamente a nadie.

Es como esos secretos, que aunque absurdos son tuyos y no quieres que absolutamente nadie más lo sepa porque es parte de tu esencia, de tu “yo único y pleno” que nos define como individuos únicos y especiales.

Creo que va siendo hora de abrir esa personal caja de Pandora para dar a lucir mis minúsculos momentos de placer infinito que nunca nada ni nadie podrá comprender y disfrutar tanto como lo suelo hacer yo, como yo lo siento tan especial.

Os confío mi secreto: difundidlo, valoradlo, compartidlo; pero sobretodo, no permitáis que siga siendo un secreto.

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