No es fácil

Estándar

Aparentas siempre un aspecto diferente al que te gustaría tener, no puedes ir desnudo por la vida.

Tienes hobbies, expectativas, ilusiones, sueños, deseos fervientes que sabes que nunca te dejarán cumplir. ¿Y luego qué? ¿Pedirás cuchillo y tenedor en el McAlgo? ¿Sufrirás por no poder expulsar tus gases en público? ¿Irás todos los días a confesarte?

No, la vida no es inflexible. La vida no es un “conjunto de normas” que alguien impuso “por nuestro bien”.

¿Sabes un secreto? Estoy triste. Mi miedo por morir solo y sin que nadie me recuerde se acrecenta, y me siento un inútil al ver que haga lo que haga mi temor no desaparece.

Podría decirse que ando deprimido, y motivos no me faltan; pero es mentira, pues no es más que melancolía y recuerdo lo que me abarca. Recuerdos de una vida mejor que dejé escapar y que ahora añoro.

Añoro los arrorrós que de pequeño me hacían dormir cuando la llegada de la noche no lo conseguía. Añoro los “te quiero” al oído que me estremecían y me ruborizaban mientras esbozaba una sonrisa. Añoro las excursiones por el centro de la isla los fines de semana, el olor a tierra húmeda, el vigoroso picor de una ortiga al rozar la piel, mis ganas de estornudar en los pinares, el sonido del aire atravesando el bosque, la nevera y la toalla sobre aquellas mesas de piedra. Añoro aquel colegio donde todos nos conocíamos, las clases compartidas con otros cursos, aquellos recreos cazando lagartos con las canicas. Añoro mis tiros a puera, que siempre entraban salvo cuando de un partido se trataban. Añoro mi ilusión la noche del 5 de enero. Añoro esos fantasmas del pasado que ya se fueron…

Un año de despedidas sin cesar me acompaña, año de noches de hospital, de brazos rotos, de urgencias, pruebas, consultas médicas, locuras, logros tardíos, cambios de rutina, mudanzas…

Estoy perdido, agobiado, ansioso, y a veces hasta desesperado, pero parece ser que mantengo la compostura en los momentos difíciles en los que el mundo entero se tambalea.

¿Por qué escribo ésto? No lo sé. Pero mi pregunta es hacia ti: ¿Por qué me lees?

Soy estúpido al pensar que a alguien le pueda importar mi vida, y hasta ombliguista en ese aspecto; pero de vez en cuando necesito sentir que le importo a alguien, y que ese alguien puede llegar a comprender lo que mi elástica y poco práctica mente se empeña en esbozar.

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